Solo las camelias fueron libres en los balcones, de Yolanda Mozota
Francisco Peñarrubia
Nuestra colega Yolanda Mozota publica su segundo poemario tras aquel Heridas forjadas de hace unos años.
Sus nuevos poemas, recogidos bajo un título tan evocador como Solo las camelias fueron libres en los balcones (Edición Carena, Barcelona, 2024), se agrupan en dos tiempos cronológicos y emocionales diferentes: durante y después de la pandemia, atravesando dos paisajes poéticos que van desde la oscuridad a la luz, así como desde el duelo al renacimiento.
El viaje está narrando con la honradez, la sencillez y la profundidad de alguien familiarizado con la introspección y el registro de la conciencia.
Especialmente reseñable es su estilo natural, completamente alejado de la imposta-
ción literaria y del lenguaje poético convencional. Sus poemas son pequeñas crónicas de la experiencia interior, como capítulos de un diario o páginas del cuaderno de bitácora de una buscadora.
«Y saqué las camelias a los balcones y están empezando a florecer, y yo respiro», dice la autora, evocando todos aquellos pequeños espacios donde los más afortunados podían asomarse para no perder el contacto con la vida y con los otros.
Estos nuevos poemas de Yolanda Mozota son también balcones y ventanas para ir de dentro afuera, y del yo al tú y al nosotros.
Y para que el olvido no nos adormezca ni nos haga banales: «Siempre y cuando la energía me acompañe y el sol siga saliendo y yo tenga ganas de mirarlo».


