Partiendo de los tres enfoques que existen actualmente en la Terapia Gestalt: el monopersonal o intrapsíquico, el intersubjetivo y el basado en la teoría de campo se pasa a explorar brevemente el método intersubjetivo y el de la teoría de campo, completando con un cuadro diferencial. Después se habla brevemente del origen de la Terapia Gestalt y el enfoque propuesto por sus fundadores. Un ejemplo práctico para aclarar los conceptos finaliza el artículo.

Punto de partida1

Laura Perls señaló en 1972 que, como terapeuta gestáltica, prefería hablar de estilos como una forma unificada de expresión y de comunicación, y que en Terapia Gestalt existen tantos estilos como terapeutas y pacientes.

Si preguntamos a diferentes terapeutas gestálticos por su manera de ejercer la psicoterapia y por los principios teóricos en los que basan su práctica, encontraremos respuestas diversas.

Sin embargo, al agruparlas, es posible reconocer tres enfoques principales: el monopersonal, el relacional y el de campo. Aunquelos tres se inscriben bajo el nombre de Terapia Gestalt, cada uno de estos modelos se apoya en un encuadre diferente.

  • El modelo monopersonal o intrapsíquico, en donde se atiende al paciente de manera individual como la persona que sufre y tiene un problema que no sabe resolver. El terapeuta le orienta, le ayuda a conocerse más y a resolver su problema. El terapeuta se ocupa del paciente.
  • El modelo relacional o intersubjetivo, en donde el terapeuta y el paciente construyen una relación. El terapeuta atiende a la relación; se ocupa de aunar criterios e interpretaciones sobre el mundo del paciente. El terapeuta atiende al contenido que le brinda el paciente.
  • El modelo de teoría de campo, en donde terapeuta y paciente co-construyen un campo; el terapeuta atiende al entre co-construído entre él y el paciente que refleja la co-construcción de otros campos del paciente en su vida. Es una relación igualitaria; se ocupa en primer lugar no del contenido sino del proceso que co-construyen en el aquí y ahora de la sesión.

Considerando estas tres concepciones de la Terapia Gestalt, es importante que el psicoterapeuta gestáltico se pregunte de dónde, en que bases teóricas apoyamos y basamos nuestra práctica profesional, y según nos respondamos vamos a considerar la Terapia Gestalt desde uno de estos tres enfoques.

Parece obvio concluir, de una forma rápida, que el enfoque intrapsíquico o monopersonal no está basado en un enfoque intersubjetivo ya que es claramente individualista o monopersonal o intrapsíquico. Podría ser considerado subjetivo pero no «inter». Para

los fines de este artículo no tiene sentido añadir nada más sobre este enfoque. Pero ¿qué podemos decir de los otros dos enfoques?

Antes de seguir sacando conclusiones rápidas y fáciles entre los dos últimos enfoques, creo que es conveniente plantear algunas características de cada uno de ellos como una forma visual y diferencial de captar las diferencias. Un breve repaso por las características de cada uno de ellos nos permitirá hacer una comparación.

Enfoque intersubjetivoEnfoque de campo
Trabaja entre sujetos ya constituidosPrevio a la construcción de sujeto y objeto
Utiliza la empatía, y las células espejoUtiliza la fenomenología y la resonancia kinestésica
Trabaja con el contenidoTrabaja con el proceso principalmente
Dos selves espaciales (o más)Co-construcción de un único self temporal
Va del yo al nosotros (asociación)Va del nosotros al yo y tú (diferenciación)
Se ocupa del paciente y su sufrimientoSe ocupa de la co-creación de una figura en el aquí y ahora
Se interesa por la relaciónSe interesa por la frontera-de-contacto en acción o entre en el aquí y ahora
El cambio se da en la mente a través de la construcción de significados comunes en la relaciónEl cambio se da a través del awareness y en la creación de experiencias (experimento) en el aquí y ahora
En el proceso terapéutico se trabaja con los síntomas del pacienteEn el proceso de terapéutico se trabaja con la parte sana del paciente desde la parte sana del terapeuta
La relación entre paciente y terapeuta no es igualitariaPaciente y terapeuta se encuentran a partir de una relación igualitaria (no igual)
Los sentimientos son intrapsíquicosLos sentimientos pertenecen al campo
Es dialógicaSe podría basar en el entrelazamiento cuántico

Este artículo no pretende abordar todos los puntos del esquema, sino detenerse en algunos aspectos clave, comenzando por la definición y contextualización de ambos enfoques.

Co-construir un entre el el que seamos
un yo-contigo y un tú-conmigo.


¿Qué es la «intersubjetividad»?

La intersubjetividad es un concepto que se origina en la filosofía, específicamente en la fenomenología, y entra en el campo psicológico a partir de ese marco. Edmund Husserl introduce la cuestión del otro como condición de posibilidad de la experiencia compartida, desplazando el foco desde una conciencia aislada hacia una conciencia siempre en relación.

Desde la psicología, la intersubjetividad puede definirse, siguiendo a Zlatev, como el compartir contenido experiencial —sentimientos, percepciones, pensamientos y significados lingüísticos—, entre una pluralidad de sujetos. Esta definición subraya que la experiencia no se constituye únicamente en el interior del individuo, sino en un espacio relacional1.

En este sentido, los trabajos de Trevarthen sobre la intersubjetividad primaria y secundaria muestran cómo, desde el primer año de vida, la experiencia se organiza en un campo compartido con otros.1 Del mismo modo, Daniel Stern describe el mundo interpersonal del bebé como un entramado de regulaciones mutuas y afectivas que preceden a cualquier elaboración intrapsíquica compleja.2 y el mundo interpersonal del bebé (Stern, 1985).

La experiencia intersubjetiva no solo conecta a los participantes, sino que los modela. Al mismo tiempo, esos sujetos co-construyen la experiencia que los vincula. Dicho de otro modo: dos mentes crean la intersubjetividad y, a la vez, la intersubjetividad transforma a las mentes que participan en ella. Desde esta perspectiva, el centro de gravedad se desplaza de lo intrapsíquico hacia lo relacional.3

Podemos decir que la intersubjetividad en el ámbito de la psicología y la psicoterapia se aplica fundamentalmente en tres áreas:

  • Las investigaciones de la Infant Research, movimiento psicológico que ayuda a comprender qué aprenden los bebés, qué procesan y qué factores influyen en su desarrollo. Estos estudios también revelan cómo las interacciones tempranas moldean las habilidades cognitivas y sociales. También se aplica a la psicoterapia con adultos (Beebe, Lachman).
  • En el ámbito del psicoanálisis de adultos y la terapia sistémica basada también en la teoría de sistemas.
  • Especialmente en el campo de la psicología social, la intersubjetividad es un concepto muy importante y puede usarse en varios sentidos. En todos está implícito el proceso de comunicación, la construcción de conocimiento a partir de la interrelación de los sujetos, la validación de la alteridad y el consenso.

Si trasladamos estas características al campo de la psicología y la psicoterapia, el enfoque intersubjetivo puede entenderse como un método que parte de dos o más sujetos, cada uno con un self diferenciado, en busca de un significado compartido que emerge de la relación entre ellos.

En este sentido, podría afirmarse de manera general que la Terapia Gestalt es intersubjetiva si se equiparan los términos «subjetividad», «sujeto» y «persona». Sin embargo, desde un punto de vista filosófico y psicológico, estos conceptos no son equivalentes y no pueden utilizarse indistintamente sin perder precisión teórica.

Si el término intersubjetividad se aplica de forma estricta a un enfoque terapéutico definido por sus bases conceptuales, principios y métodos —como ocurre en el psicoanálisis intersubjetivo propuesto por Atwood y Stolorow—, entonces la Terapia Gestalt no puede considerarse un enfoque intersubjetivo en ese sentido específico.

Al buscar en Internet cómo se define la Terapia Gestalt relacional o intersubjetiva, hallo lo siguiente:

Lynne Jabobs1 dice lo siguiente en un análisis comparativo entre la psicoterapia intersubjetiva y la Terapia Gestalt: «Aunque la teoría de la intersubjetividad es especialmente compatible con la teoría de campo, como se observa en la perspectiva de la naturaleza de la consciencia y la no consciencia. En la teoría de la intersubjetividad, la experiencia surge de las interacciones dentro del ámbito intersubjetivo, y el comportamiento y la experiencia solo pueden comprenderse en el contexto de dicho ámbito. Obviamente, esta perspectiva es compatible con nuestra visión de que la experiencia surge en la frontera de contacto del campo organismo/entorno, aunque el concepto de lo intersubjetivo es más específicamente psicológico que el que sostiene la teoría de campo que es más holístico».

La teoría de campo de la Terapia Gestalt

El modelo basado en la teoría de campo hunde también sus raíces en la fenomenología de Husserl, por lo que puede entenderse como una forma de fenomenología aplicada. A su vez, se nutre de la Psicología de la Gestalt y del pragmatismo americano de la Escuela de Chicago, especialmente de autores como G.

H. Mead, William James y John Dewey, entre otras influencias filosóficas y psicológicas.

En el ámbito gestáltico, la referencia habitual para pensar el campo ha sido la teoría de campo de Kurt Lewin, entendida como antecedente histórico del enfoque. Sin embargo, esta teoría no define ni sostiene por sí misma la especificidad de la Terapia Gestalt. Nuestro enfoque se apoya en una concepción distinta del campo, más cercana a una comprensión relacional y procesual de la experiencia, aunque sus fundadores nunca recurrieran explícitamente a formulaciones provenientes de la física.

Cuando afirmamos que la Terapia Gestalt se basa en una teoría de campo, nos referimos a la co-construcción de un «entre», una frontera de contacto que emerge en la relación entre terapeuta y paciente, o entre el individuo y su mundo. La atención clínica se dirige precisamente a esa co-construcción, a esa forma de «sintonización» mutua que, de manera metafórica, puede compararse con lo que en la física cuántica se denomina «entrelazamiento».2

El entrelazamiento cuántico («Quantenverschränkung», en su formulación original en alemán), descrito en 1935 por Einstein, Podolsky y Rosen, se define como un fenómeno cuántico sin equivalente clásico, en el que los estados de dos o más objetos no pueden describirse de manera independiente, sino únicamente a través de un estado único que los involucra como un todo.

Este «estado único», al que la física cuántica alude para dar cuenta de una correlación no local entre los elementos del sistema, puede utilizarse de manera metafórica para pensar ciertos procesos relacionales. En nuestro modelo, y desde la Psicología de la Gestalt, hablamos de figura para referirnos a esa configuración emergente que se constituye en el campo.

La figura es siempre temporal, co-construida y situada. Corresponde al aquí y ahora de la situación presente y se disuelve a medida que el campo se reorganiza.

Pero sin tener que recurrir a la física cuántica y quedándonos en la fenomenología, en la filosofía de Merleau-Ponty, el quiasmo1 representa la relación intrínseca entre el cuerpo y el mundo. El quiasmo no es una simple interacción, sino una relación de reciprocidad donde el cuerpo y el mundo se influyen mutuamente y se hacen comprensibles el uno por el otro.

Coincido con Francesetti (2019)2 cuando dice:

En una perspectiva de campo, […], los sujetos surgen de un fondo indiferenciado a partir del cual se va configurando continuamente un polo de subjetividad (el sujeto) y un polo de objetividad (el mundo). El surgimiento de los dos polos está sujeto a las fuerzas presentes en el campo, a las tensiones intrínsecas, es decir, a la intencionalidad, que contribuyen a la formación de la experiencia. […] La percepción, en este nivel raíz, es kinestésica y atmosférica (Böhme 2001) y estas impresiones están presentes en el horizonte de cada experiencia sin poder ser reconocidas, nombradas, situadas, distinguidas y, por tanto, distanciadas. Crean un espacio habitado y en sintonía afectiva —una atmósfera, de hecho— dentro del cual surgen las figuras de la experiencia.

En el punto de partida de la sesión terapéutica existe un fondo indiferenciado del que, a medida que aumenta la excitación a través del awareness, va emergiendo la figura en el aquí y ahora de la situación presente.

Dan Bloom3 (2019) matiza:

En este proceso escuchamos lo que no se puede decir y le damos voz; encontramos lo inviable y le damos movimiento. Más aún, en lo que los terapeutas gestálticos llamamos «contacto», revelamos aspectos de un mundo experiencial que de otro modo daríamos por sentado.

Un poco de historia en buscadel origen para despejar las dudas

Si buscamos los orígenes de la Terapia Gestalt necesariamente tenemos que remontarnos a 1951, a Nueva York, y a la primera publicación sobre este enfoque terapéutico: Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la personalidad humana (PHG)1. Y a sus fundadores, el matrimonio formado por Fritz y Laura Perls y al intelectual neoyorkino Paul Goodman.

  • Bloom, D.: «Nè ‘dentro’ guardando ‘fuori’, nè ‘fuori’ guardando ‘dentro’», en Francesetti, G. y Griffero, T. (Eds.), Psicopatologia e Atmosfere, Roma, Ed. Giovanni Firoriti, 2022, pág. 259.

En este libro se presentan los principios teóricos y las bases de nuestro enfoque. No se define como un método intersubjetivo, sino como un enfoque basado en una teoría de campo y en la Psicología de la Gestalt en la que se había formado Laura Perls, centrado en el contacto entre el organismo y su entorno, o entre el paciente y su terapeuta.

Vamos a llamar a esta interacción entre organismo y entorno, en cualquier función campo organismo/entorno y vamos a recordar que cuando teoricemos sobre impulsos, emociones, etc., siempre nos vamos a estar refiriendo a un campo de interacción y no a un animal aislado (PHG, pág. 5).

Y también:

Toda función humana es una interacción en un campo organismo/entorno sociocultural, animal y físico (PHG, pág. 7).

Y sobre el campo y la Psicología de la Gestalt:

El proceso de formación figura/fondo es un proceso dinámico en el que las necesidades y los recursos del campo prestan progresivamente sus poderes al interés, a la intensidad y a la fuerza de la figura dominante. (PHG, pág. 11).

Y afirman el objetivo de nuestro trabajo terapéutico:

Hablamos del organismo en contacto con el entorno, pero el contacto es la realidad más simple y primera (PHG, pág. 5).

Podríamos seguir poniendo citas en las que queda claro que nuestro enfoque está basado en una teoría de campo y se rige por los principios de figura-fondo de la Psicología de la Gestalt, y atiende al contacto, a la co-construcción de la «frontera de contacto» o «entre». ¿Pero qué se puede desprender de esto?

Un ejemplo práctico, dos perspectivas

Mi objetivo aquí es poner dos extractos de la misma sesión, la primera abordada desde una perspectiva intersubjetiva, la segunda desde una perspectiva de campo, para poder captar las diferencias a partir de la primera frase de la paciente.

P.: No sé si las cosas que te he dicho la otra vez han sido de utilidad (la paciente mira a la terapeuta con una mirada insegura y con intensidad retenida)

  • Extracto de un ejemplo planteado por M. Spagnuolo-Lobb en El ahora-para-lo-siguiente en psicoterapia, Madrid, Ed. Los Libros del CTP, 2013, p. 184. Con este ejemplo no estoy diciendo que Margherita Spagnuolo haga Terapia Gestalt intersubjetiva, solamente estoy aprovechando un fragmento de un ejemplo suyo para matizar los dos enfoques propuestos en el artículo.

T.: ¿Te parece que yo no las he tenido en cuenta?

P.: Tú eres fantástica y comprendes muchas cosas, pero no sé si lo que te digo es útil.

T:¿Cómo cambiaría nuestra relación si las tuviera en cuenta? ¿Y cómo cambiarías tú conmigo?

P.: Yo me sentiría mucho más segura. Más mayor.

T.: Te da rabia no ser tenida en cuenta; es como si tuvieras que contraer tu energía dentro de ti, y no pudieras expandirte.

P.: Sí (suspira) ¡Y no comprendo por qué debo esperar el permiso tuyo o de los otros para expandirme!

T.: Y esto te da todavía más rabia: es como hacerte trampa tú misma.

Abordaje basado en el campo

P.: No sé si las cosas que te he dicho la otra vez han sido de utilidad (la paciente me mira muy directamente mientras me dice esto con un tono suplicante; no me hace sentirme bien ni su frase ni cómo me mira, me siento exigida por su desvalimiento)

T.: Cuando te oigo lo que me dices, me siento exigida por ti pero no sé cómo te sientes con lo que te acabo de decir…

P.: Siento que no quieres ayudarme aunque tú eres una buena terapeuta…

¡En general ni mis amigas me ayudan ya! T.: (Veo a la paciente contraída, yo también estoy contraída y siento rabia contenida; tenemos un campo de reproches encubiertos) ¿Qué estás sintiendo en este momento?

P.: (Sin dudarlo) ¡Rabia contra mis amigas!

T.: ¿Y contra mí?

P.: (La paciente mira para el techo, después para el suelo, después me mira a mí, y en un susurro llena de lágrimas me dice) ¡Sí, pero no quiero sentir eso por ti; me vas a dejar de querer!

Ambos fragmentos pueden entenderse como distintas formas de abordar la gestión de la rabia por parte de la paciente.

En el primero, la figura dominante se organiza desde un estilo de contacto confluyente: sin ser plenamente consciente de ello, la paciente busca la aprobación de la terapeuta como forma de evitar la diferenciación, vivida subjetivamente como riesgo de no ser querida.

En este sentido, el PHG señala que «la confluencia es la condición de no contacto… el objetivo es conseguir que el otro haga todos los esfuerzos1. Desde esta perspectiva, la expresión de la rabia queda subordinada a la necesidad de mantener el vínculo sin conflicto ni separación.

Laura Perls2 recuerda, por su parte, que «la verdadera autonomía es posible solamente con la experiencia de la separación, y la habilidad de hacer contacto con lo que es diferente». La posibilidad de un encuentro auténtico implica poder sostener un Yo-Contigo» y un Tú-conmigo, sin disolución ni fusión.

Las diferencias entre ambos abordajes son claras (véase Cuadro 1). En el primer fragmento, el foco de la intervención está puesto en la paciente. En el segundo, el foco se desplaza hacia el entre: la co-creación de la frontera de contacto en el aquí y ahora de la situación terapéutica.

Acordeón Profesional – Terapia Gestalt
Referencias bibliográficas
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